martes, 3 de junio de 2014

On The Road de Walter Salles (2012)

Jack Keroauc es considerado uno de los autores fundamentales de la narrativa estadounidense, como pilar fundamental de lo que se denominó "generación beat" de la cual plantó las semillas en su obra maestra "En el camino". Este libro, autobiográfico, reconstruye su propia búsqueda en sus jóvenes 20 años, cuando comenzó a viajar junto a sus amigos por todo Estados Unidos en el año 1949. Fiel retrato del desarraigo que sentía el autor, su obra es representativa de su propia búsqueda de sentido a su existencia. Búsqueda que no desdeñaba la exploración no sólo intelectual sino también el uso variado de todo tipo de drogas y alcohol. Escrito a partir de notas tomadas "in situ" por el autor, "En el camino" se elaboró durante esos viajes y se completó en 1951, para ser publicado finalmente en 1957. Desde entonces y hasta nuestros días, es considerado una de las obras más influyentes en generaciones posteriores.

¿Es necesario tener todos estos antecedentes antes de enfrentar "En el camino" la película? A priori la respuesta es no. El drama dirigido por Walter Salles busca alcanzar a la mayor cantidad de público posible, siendo un relato franco y directo. Ahora bien, ¿interesa por sí mismo? Yo me atrevería a decir que no, por falencias cinematográficas puntuales, y que termina por carecer de interés propio, más allá del que puede despertar a todo aquel que sea fan de Keroauc y su obra previa.

Trasladando el propio formato episódico de la novela a la pantalla y no siguiendo necesariamente el esquema clásico de inicio desarrollo desenlace, la película nos cuenta la relación del protagonista Sal Paradise (alter ego del propio Keroauc) con Dean Moriarty (en la vida real Neal Cassady) un completo desarraigado sin raíces en ningún sitio, en perpetua búsqueda de su propia satisfacción y sentido de la vida. "Con la aparición de Dean Moriarty comenzó la parte de mi vida que podría llamarse mi vida en la carretera" es el primer párrafo de la novela y allí mismo comienza la película. Siguiendo a Dean, Sal recorrerá gran parte del país e incluso viajarán a México, utilizando a lo largo del camino el variado combo de drogas, alcohol y sexo, siempre buscando "eso", sea lo que sea.

Cuando uno bucea en los años anteriores a esta película y descubre que en intentos anteriores de adaptar el libro desfilaron nombres como los de Johnny Depp, Brad Pitt, Billy Crudup y Colin Farrell, no puede más que lamentarse por la elección final de Sam Riley y Garrett Hedlund. Anodinos y hasta apáticos, poco y nada transmiten en su actuación. En particular Hedlund se torna imposible como el supuestamente magnético Dean, luz alrededor de la cual todos los demás personajes orbitan como polillas. Tom Sturridge como Carlo Marx (alter ego del poeta Allen Ginsberg) y la monocorde e inexpresiva Kristen Stewart como Marylou ayudan poco y nada. Es más, la poca utilización de actores muchísimo mejores en papeles pequeños o meros cameos (Amy Adams, Kristen Dunst, Steve Buscemi y el increíble Viggo Mortensen desperdiciado en un par de escenas) termina por parecer una broma de mal gusto.

Por su parte, "En el camino" cuenta eso sí con una notable banda sonora, cargada de jazz y música de época (cortesía del oscarizado Gustavo Santaolalla), así como una inolvidable fotografía de los variados paisajes que ofrece Estados Unidos a cargo de Eric Gautier. Nada de esto logra disimular una película que resulta larga en sus 123 minutos, es lenta y grandilocuente en gran parte de ellos y en otros puede resumirse simplemente con que se sigue a un personaje que camina y camina y camina, al tiempo que realiza trabajos de "hombre de pueblo" mientras conoce personajes pintorescos.
Si uno tiene amor y pasión por la fuente que origina la película, seguramente esté interesado en verla (o quizá ya la vio, ya que su estreno original data de 2012) y hasta quizá esté en completo desacuerdo con esta reseña. Para los demás, queda casi el interés antropologíco de descubrir cómo que fue que nacieron los hipsters, con su amor por las camisas de franela a cuadros y los lentes de marco grueso, en una película de esas que si ves en casa no ponés pausa cuando vas al baño o te servís un café. Pálido 2. Por Fito.

Puntajes:

Federico:

Fito: 2

Gastón:

Leo:

Martín:

Rodrigo:

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