miércoles, 9 de marzo de 2016

Jingi Naki Tatakai de Kinji Fukasaku (1973)

En la desolada Hiroshima de la posguerra (1946 para ser precisos) el joven Shozo Hirono (Bunta Sugawara) irá a prisión por defender a un amigo y allí iniciará su camino dentro de la Yakuza. La Yakuza, como muchas otras organizaciones, criminales o no, se organiza mediante un sistema de "familias" e Hirono terminara en la de Yamamori (Nobuo Kaneko) junto con sus amigos, pero durante la década siguiente habrá un verdadero desfile de familias, traiciones, cambios de bando, independencias, asesinatos, vueltas a prisión, etc. El guionista Kazuo Kasahara realizó una investigación periodística sobre la Yakuza en esta época y lugar y la recreación que hace Fukasaku es austera, crítica y está bastante lejos de endiosar a los criminales. Lo que sí no logra evitar es que la película sea un completo caos de nombres, asociaciones y relaciones, ya que lanza a la cara del espectador un sin número de referencias, posiciones y datos, que llevan a hundir al más pintado en el completo desconocimiento de qué está pasando, quién está con quién y quién está matando o traicionando a quién. Imagino que así de desconcertante debe de haber sido la situación original, pero a efectos cinematográficos esto no es especialmente auspicioso. Esta película es la primera de cinco que Fukasaku realizaría sobre estos personajes a lo largo de unos pocos años (e incluso, creo que la prosiguió después con otra saga), pero tampoco me dan muchas ganas de seguir con ellas a partir de esta ya vista. 3 flojón. Por Fito.

Nota: El título internacional es The Yakuza Papers.

Puntajes:

Federico:

Fito: 3

Gastón:

Leo:

Rodrigo:

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