lunes, 14 de julio de 2014

Khumba de Anthony Silverston (2013)

El mercado de la animación parece a primera vista disputado por sus principales representantes- Pixar, Dreamworks, Nickelodeon, entre algunas más- pero es un mercado floreciente a nivel universal y no falta país que tenga industria cinematográfica que al mismo tiempo desarrolle la animación propia (incluso Uruguay dice presente, con las producciones de Walter Tournier entre otros). Por tanto, es de festejar que llegue a salas nacionales alguna muestra de tal diversidad como es el caso de Khumba la cebra sin rayas, que pertenece al estudio sudafricano Triggerfish Animation instalado en Cape Town mismo y dirigida por el también sudafricano Anthony Silverston.

Y aunque en un principio parece que la película cumplirá aquello de "Cuenta la historia de tu aldea y contarás la historia del mundo" ya que ambienta su relato en Sudáfrica mismo y lo hace desde coordenadas narrativas bien africanas, queda clara la búsqueda de internacionalidad como resultado. Y esto no sólo ocurre desde la elección de su elenco de voces- algo que en Uruguay no podemos disfrutar dada la totalidad de estrenos con doblaje al castellano- que apunta a nombres reconocidos como Steve Buscemi, Lawrence Fishburne o Liam Neeson (una vez más prestando su voz a un felino), sino desde la propia historia que cuenta. Y probablemente sea allí donde yace la pata más floja del asunto.

La historia de Khumba es fácilmente reconocible ya que se trata de la historia del "distinto". Nuestro protagonista, una cebra nacida en una suerte de coto reservado natural para cebras creado por ellas mismas, nace diferente al faltarle las rayas a la parte trasera de su cuerpo. Obviamente por esto será el objeto de burlas de las demás cebras, amén que desde su nacimiento se instala una tremenda sequía, lo que no tardará de encontrarlo como blanco de responsabilidades supersticiosas. Khumba escucha de boca de su madre la leyenda de como todas las cebras consiguieron sus rayas en una charca mágica y hacía allá partirá, acompañado por una pequeña troupe de animales que se irán sumando en su camino, que incluyen a una sobreprotectora buey, a una estirada avestruz y ocasionalmente a un perro salvaje con dudosas intenciones.

Si bien la aventura es entretenida- y queda hermanada con el documental "Africa 3D" que también está en nuestra cartelera a la hora de dar un pantallazo interesante de la fauna africana-, la animación es sencillamente impresionante por sus niveles de detalle y no le faltan buenos momentos de comedia (en especial todo lo protagonizado por Bradley, la avestruz, que tiene los mejores diálogos) es tal su búsqueda de lugares comunes donde referenciarse que termina por resultar bastante predecible y por momentos genera indiferencia. Hay orfandad para su protagonista como en las películas de Disney, dos compañeros graciosos como en el Rey León, un mentor insecto diminuto como si fuera Pepe Grillo, etc. Y cuando no hay una referencia clara- el villano Phango, por ejemplo, está bastante bien- no se lo justifica ni desarrolla demasiado. Es malo y ya está. Persigue al protagonista porque sí (aunque sobre el final se saquen de la manga una improbable explicación).

Por supuesto que para detectar todos los lugares comunes hay que tener conocimientos previos de las referencias y por ello, me atrevo a decir que Khumba la cebra sin rayas es bastante recomendable para niños (puesto que la gran mayoría no los tiene) sobre todo porque no falla ni en ritmo ni en entretenimiento amén de que su animación deslumbra. Pero para espectadores de más de 20 años, será inevitable encontrarle el retrogusto a refrito. 2. Por Fito.

Puntajes:

Federico:

Fito: 2

Gastón:

Leo:

Martín:

Rodrigo:

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