martes, 19 de abril de 2016

La Loi Du Marché de Stéphane Brizé (2015)

Emparentada con filmes de los hermanos Dardenne como Deux Jours, Une nuit (2014) y especialmente los de Laurent Cantet: Ressources humaines (1999) y L'emploi du temps (2001), esta obra intensamente ideológica de Stéphan Brizé atiende el problema de las relaciones laborales en el mundo contemporáneo. Nos encontramos ante la realidad de Thierry Taugourdeau (Vincent Lindon), un cincuentón desempleado que ve cómo se consume su seguro de paro a medida que sus perspectivas de conseguir un nuevo empleo se reducen: el curso de capacitación que le ha llevado catorce meses demuestra ser solamente un aparato burocrático de total inutilidad práctica y su situación se ve asediada por un entorno hostil. Todas las interrelaciones de Thierry con el mundo exterior a su familia (su esposa y su hijo discapacitado) están impregnadas de una agobiante violencia simbólica. Además de soportar lo extenuante de su situación, Thierry se ve obligado a soportar, uno tras otro, los golpes de personas absolutamente egoístas, ciegas a cualquier realidad ajena a ellos mismos. Sobran los ejemplos: la robótica empleada bancaria que recomienda vender la casa para hacer frente a las necesidades actuales; los insensbiles compañeros del curso que critican sin piedad el desempeño de Thierry en una entrevista simulada; el potencial comprador del pequeño bungalow que Thierry y su esposa poseen y cuyo intento de regateo roza todos los límites del decoro... Lo que está en entredicho aquí es cómo al descender a una situación de vulnerabilidad económica lo que se ve inmediatamente comprometido es la dignidad personal del individuo. El respeto depende de la posición contingente del individuo. Esto es especialmente visible cuando Thierry por fin consigue un nuevo trabajo, como guardia de seguridad en un supermercado de gran superficie. Sin estridencias ni ampulosas declaraciones, Brizé elige dejar que su historia se muestre y no se cuente. Para eso cuenta con la tremenda actuación de Lindon, que no necesita elaboradas líneas de diálogo para que comprendamos al Thierry que compone. La ley de mercado funciona aquí por mediante la presión constante, el empuje y la reducción del campo de acción. Las personas como Thierry, los empleados del supermercado y los potenciales clientes ladrones (todos vigilados por igual) son llevados a un increíble estado de tensión imperceptible, sufriendo una violencia que no parece violencia en tanto está justificada estructuralmente. Asi, lo intolerable se vuelve tolerable. Pero cuando alguien no puede más, cuando la tensión ha sobrepasado los límites de lo soportable, aparece la voz de la tecnocracia para hablar cínicamente: "Ninguno de nosotros es responsable". En un mundo post-ideológico que proclama que no hay víctimas ni victimarios, no hay oprimidos ni opresores, películas como La loi du marché vienen a ofrecer una mirada necesaria al sujeto atrapado en la maquinaria invisible. 5. Por Leo.

Nota: El título internacional es The Measure Of A Man.

Puntajes:

Federico:

Fito:

Gastón:

Leo: 5

Rodrigo:

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores